Una mejor sociedad; un objetivo de pocos

El pasado Sábado, después de aceptar una invitación del pastor Cristóbal, encargado de la Primera Iglesia Bautista, alrededor de las 6:00 am llegué a las instalaciones de la institución, allí a pocas cuadras del mundialmente famoso Centro Histórico de Popayán se escondía una entidad, que sin ánimo de lucro, reunió a más de 200 personas, entre niños, adultos y ancianos para que compartan algo que diariamente no tienen la oportunidad de hacer, un desayuno decente y digno.

Muchas de esas personas ni siquiera se conocían, es más nunca se habían visto, pero aún así la familiaridad que se vivió en aquel recinto hizo de eso una pequeñez, un detalle insignificante en comparación a lo que allí se estaba gestando, un verdadero compañerismo, una verdadera comunidad.

Mi sorpresa fue grata, al ver por mis propios ojos, que todavía en una sociedad tan indolente como la colombiana se presentan eventos como este. Al terminar la jornada, casi dos horas y media después de mi arribo, acompañé a los encargados del programa, Dales Vosotros de Comer, a visitar a los integrantes de la red que, hace algunos años, decidieron formar con otras instituciones y personas que comparten las mismas ideas benévolas de la institución nombrada.

Uno de los integrantes de la red es Jorge Samudio, pastor y coordinador del comedor encargado de regalarles el desayuno a más de 100 niños todas las mañanas de los sábados. El programa, según su coordinador, tiene inscritos a casi 300 niños y consiste en darles un desayuno diferente a lo que los beneficiados están acostumbrados a comer, la comida consiste en chocolate, huevos, hojaldras y a la salida una fruta.

Otra de las personas encargadas de un comedor en asociación con la red de la Primera Iglesia Bautista es Gabriel Vidal quien realiza su trabajo social en una vereda (Los Robles) cerca a Timbio un municipio colindante a la ciudad de Popayán, la labor se realiza todos los domingos con una población de entre 20 y 30 niños entre los 2 y 13 años, “pretendemos con eso enseñar desde la otra perspectiva no humanística sino desde la moral enseñándoles principios para que puedan vivir mejor…… y poder orientar su conducta, ser reeducados para que vivan mejor como personas con un concepto diferente de la vida lejos de los vicios y un montón de cosas que dañan nuestra sociedad” comentaba Gabriel Vidal cuando hablaba del objetivo del proyecto.

Otra de las poblaciones beneficiadas por la red es un barrio de asentamiento (Barrio Nazaret) a las afueras de Popayán, un sector en donde la drogadicción, el analfabetismo, la pobreza, la violencia social e intrafamiliar hacen parte de las características principales de sus habitantes. En dicho lugar doña Laudi Lozada es la encargada, desde hace dos años, de atender voluntariamente a los niños de ese sector con alimentación y clases básicas de principio y normas morales.

El servicio que prestan estas instituciones es gratis; comprar los insumos, cocinarlos, servir el alimento, en fin todos los rituales que se llevan a cabo para la preparación de un alimento no conlleva ningún costo para los beneficiados pero si para quienes de forma voluntaria han decidido aportar en esta noble causa. Tanto las personas encargadas de llevar a cabo estas actividades como los mismos organizadores del evento no responden a un sueldo y, aunque en algunos casos, por cuestión de formalidades legales, tienen una remuneración estipulada en sus respectivos contratos, ésta no llega sino a los 5000 pesos mensuales (3 dólares aproximadamente) lo que resulta risible considerando que el sueldo mínimo legal vigente que reglamenta a nuestro país es de 461.500 pesos al mes (256 dólares aproximadamente).

Esta actividades, que no son comunes en nuestro país ni siquiera en quienes legalmente están obligados a ello, nos muestran que a pesar de la falta de recursos a nivel económicos y de infraestructura con los que se cuente, lo importante es la voluntad y las ganas de querer hacerlo, tal vez esto suene a una frase de cajón, estereotipada en la sociedad pero que al ver esta clase de altruismo hace práctico remontarnos a ellas.

Creo que es pertinente primero conocer, pensar y después actuar, saber en que país estamos viviendo, que sociedad estamos construyendo, que imagen tenemos de nuestra comunidad, ¿la oficial?, ¿la real?, por cuál de ellas nos inclinamos o nos identificamos. Ustedes deduzcan, decidan y ojalá sea la correcta para el bien de nosotros, de Popayán y por supuesto de Colombia.

 

 

 

 

 

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