Popayán y su ropa sucia: la indigencia una solución particular.

En Popayán, es muy poco lo que hace la administración municipal por esta situación. La búsqueda de soluciones para este fenómeno social se ha centrado más en particulares que en instituciones de carácter público. Uno de los pocos ejemplos que existe en la ciudad referente a esto es  la Primera Iglesia Bautista, “congregación que busca un concepto de comunidad más que de iglesia enfocados en la idea de expresar la fe en dios a través del servicio a la comunidad, el servicio a los necesitados” comentó el pastor de la iglesia.

Uno de los programas que han hecho real esta filosofía es el evento Dales Vosotros de Comer, programa que implica el suministro de un desayuno cada sábado a partir de las 6:00 am a los indigentes de la calle. Se orienta más que todo a los adultos mayores, a los ancianos indigentes, a los ancianos recicladores, a los ancianos abandonados de la calle. El programa acoge a una población registrada de mas o menos 500 personas; pero cada Sábado, por una rotación normal causada por la falta de recursos para abarcar a todos, se atienden unos 200 beneficiados, entre ellos 170-180 ancianos que muchas veces asisten con sus hijos menores o sus nietos que suman el restante número de 30 o 20.

Debido a las paupérrimas y casi nulas inversiones que realiza el estado colombiano y sus instituciones regionales y departamentales en beneficio de la población indigente, resulta imperativo resaltar y dar a conocer a las personas que desinteresadamente se dedican a prestar ayudas a esta población sin que esa sea su tarea; ya sea para que él que se sienta interesado por el tema conozca las iniciativas altruistas y privadas que se están llevan a cabo en la ciudad, o para que puedan, gracias a ayudas de entidades no gubernamentales o gubernamentales (lo cual sería lo más justo) ampliar el servicio a 2-3 o, porque no, a 7 días a la semana y no a 1 como actualmente lo hacen por falta de recursos, o para que las personas que se encuentran en estado de indigencia sepan donde pueden acudir o simplemente para que la sociedad, incluyendo al estado, tomen consciencia sobre esta situación y actúen.

Pero dichas ayudas no solo se limitan a un programa, en los casi 8 años de vida que lleva la institución, son ya son varios los eventos que llevan a cabo para poder cubrir la mayor parte de la población más olvidada de la sociedad, entre los inscritos están niños, madres cabeza de familia, adultos mayores, mujeres dedicadas a la prostitución…

El segundo programa que lleva a cabo la “Primera Iglesia Bautista” titula ni yo te condeno, es un ejercicio que abarca a las señoras que trabajan en el ejercicio de la prostitución, esa labor consiste en atenderlas tanto a ellas como a sus hijos. Es un trabajo que se realiza cada 1 de mayo, día en el cual les celebran el día de la madre con un almuerzo especial, una serenata, se les hace entrega de un mercado básico, “después de eso se efectúa una exposición bíblica de alguien que haya sido “mula” (término que se utiliza para designar a las personas que transportan, generalmente de un país a otro, drogas ilegales como la cocaína) o que haya estado en la prostitución luego cuentan su testimonio para demostrar que si podemos cambiar” concluye el pastor quien está a cargo de los eventos. El trabajo se inició con un grupo de 16 personas y actualmente hacen parte del proyecto 107.

El tercer ejercicio que realizan se llama La Casa de Paso del Samaritano, la cual consiste en el suministro de una habitación adecuada para ancianos e indigentes que deseen reposar en las noches en las instalaciones de la institución, en dicho lugar tienen la posibilidad de asearse, de comer y hasta de cambiarse de ropa. La única condición que se les impone, según el pastor, es que deben estar inscritos en el programa que manejan, ser conocidos por la comunidad y llegar a la iglesia sobrios, no se admiten personas en estado de alicoramiento.

Como podemos observar, Colombia no solo se enmarca en un contexto bélico, lleno de injusticias sociales y escazas oportunidades económicas, aunque es una realidad que afrontan día a día muchos colombianos, no tenemos que olvidar que todas esas dificultades que se presentan constantemente en educación, salud, vivienda, empleo y alimentación entre otras necesidades básicas de la sociedad, ha hecho que personas como los integrantes de la Primera Iglesia Bautista de Popayán, y entre otros sujetos e instituciones que dedican su vida de manera silenciosa a estas ayudas altruistas, muestren una posición unánime y colectiva de rechazo ante la inconsciencia e individualismo de la sociedad colombiana y especialmente del estado.

 

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